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Históricamente, los orígenes del olivo se remontan al origen de la agricultura. Por lo que se puede decir que, desde entonces, no solo se han obtenido del olivo productos como el aceite y la aceituna de mesa, sino también residuos, procedentes de la obtención de estos productos, como son la leña, poda del olivar, hoja de almazara, hueso de aceituna, alpechín, orujo. Estos residuos eran arrojados al terreno, cauces de ríos, utilizados como compost, para calefacción, etc.

Hasta aproximadamente 1960, la extracción del aceite de oliva se realizaba mediante molinos de rulos y la separación de las fases (tres fases) se hacían por decantación. Hasta que aparecieron los molinos de martillos o trituradores metálicos y las centrífugas, tanto verticales como horizontales, para la separación de los tres elementos que forman parte de la aceituna: aceite, orujo y alpechín.

El alpechín se conoce como un líquido negruzco y maloliente que se desprende de la pasta de las aceitunas. Está compuesto en su mayor parte por agua, aunque también incorpora materia orgánica y una pequeña porción de minerales. Se trata de un residuo altamente contaminante, qué según las normativas medioambientales actuales, debe ser separado antes de ser utilizado para otros usos. Su elevada carga contaminante y su eliminación ha constituido un grave problema medioambiental, por lo que desde 1983, en España está prohibida la descarga directa de alpechines en lugares públicos.

Debido a esta problemática y a los avances tecnológicos, a partir de los años 90, aparece una nueva tecnología para la separación y extracción del aceite de la pasta de aceituna, en la que se generan 2 fases en la extracción de aceite: aceite y alpeorujo. El alpeorujo procede del sistema con separación continua de 2 fases, donde se encuentra absorbida el agua de vegetación de la aceituna, sin la producción de alpechín, al no necesitar aporte de agua para el centrifugado. Sin embargo, se genera un residuo de consistencia sólida y de alta humedad, que también genera problemas que requieren nuevos lugares de almacenaje, nuevos sistemas de transporte y toda una serie de nuevas adaptaciones para su gestión.

Es, en este momento, en el que plantas como la de Bioland Energy en La Carolina, toman vital importancia, ya que realizan una gestión y tratamiento integral de este residuo, llegando a transformarlo en un producto para su proceso productivo.

Cada año, se recogen y molturan millones de kilos de aceituna de la cual, aproximadamente, el 20% es aceite y el 80% restante está compuesto por el llamado alpeorujo. Este simple dato, nos da una idea de la cantidad de este residuo que se genera en la provincia de Jaén y que, sin la existencia de estas plantas, el sector se vería totalmente paralizado y necesitado de un sistema de eliminación, gestión o tratamiento de sus residuos.

Estas plantas, llamadas “orujeras”, debido a las malas actuaciones que se hacían en la antigüedad, han tenido y siguen teniendo muy mala imagen dentro de la sociedad. Por esto mismo, desde Bioland Energy queremos dar transparencia al trabajo realizado en este tipo de plantas y mostrar a la sociedad que sin ellas el sector oleícola no sería sostenible. También queremos cambiar la imagen contaminante de estas plantas, ya que la función principal de este tipo de plantas es todo lo contario, es eliminar el problema que nos atañe y buscarle una solución factible para el medioambiente y el entorno.

Durante su proceso productivo, Bioland Energy transforma un residuo problemático para el sector oleícola en varios productos y subproductos como son el hueso de aceituna, el aceite de repaso o lampante, aceite de orujo, orujillo y cenizas volantes.

Para poder obtener cada uno de los productos anteriores, el alpeorujo pasa por diferentes fases o etapas de procesado que se pueden dividir en:

  • Almacenamiento
  • Deshuesado
  • Batido y Centrifugado
  • Secado
  • Extractado
  • Combustión

Para poder gestionar este residuo, Bioland dispone de unas balsas de almacenamiento perfectamente impermeabilizadas con capacidad de más de 200.000 toneladas de alpeorujo.Este producto se hace pasar en primer lugar por una primera separación, en la que se obtiene el “Hueso de Aceituna”.El hueso se separa del alpeorujo mediante unas máquinas similares a las lavadoras de casa, cuyo tambor tiene una malla de un tamaño de agujero determinado que permite el paso de la pasta de aceituna, agua y aceite, separando el hueso por otro lado.El hueso es un magnifico biocombustible, ya que es respetuoso con el medioambiente, tiene un alto poder calorífico, es muy limpio, genera muy pocas cenizas, es homogéneo (lo que facilita la estabilidad de la combustión) y tiene bajo en contenido de humedad. Es muy utilizado para calefacciones domesticas e industriales, por su fácil manejo, transporte y almacenaje.

Posteriormente, el producto deshuesado pasa a la zona de batido y centrifugado donde se extrae el “Aceite de oliva de repaso o aceite de oliva de orujo crudo de oliva”.Este tipo de aceite se extrae mediante medios físicos o mecánicos, haciendo pasar el alpeorujo en primer lugar por unas máquinas llamadas “batidoras”, cuyas paredes tienen una circulación de agua caliente en su interior, que hacen la acción de un “batido al baño maría”. Esto se hace para ayudar a mejorar la separación/disociación de la pasta de aceituna y el aceite. Seguidamente, este alpeorujo caliente y batido se pasa por una centrifugación que, por medio de la fuerza centrífuga, separa los diferentes compuestos del producto por densidades y, por lo tanto, separa el aceite del alpeorujo. Este aceite no es un aceite de oliva virgen ya que la aceituna ya ha pasado, con anterioridad, por un proceso de extracción física y la calidad del aceite es algo menor. Por regla general, este aceite se refina y se vende al por mayor.

Cuando el alpeorujo ya ha pasado por un proceso de mecanizado o extracción física, difícilmente se le puede extraer más aceite. Pero este producto aún sigue teniendo una cierta cantidad de aceite en su interior. La extracción de este aceite debe hacerse mediante medíos químicos, acción que se realiza en unas plantas llamadas “extractoras”, en las cuales, mediante la utilización de héxano, se consigue extraer casi toda la grasa que contiene este producto.

El problema que presenta la extracción con hexano es que, para poder realizar la extracción de manera exitosa, necesita que el producto (alpeorujo) esté lo más seco posible. Por lo que, si el alpeorujo tiene una humedad media entre 65% – 70%, existe la necesidad de realizar un secado previo del mismo. Para ello se utilizan los secaderos de biomasa, en los que se utilizan una corriente de aire caliente que elimina la humedad del producto haciéndolo mecanizable para su proceso de extracción. Una vez se ha secado el producto, reduciendo su humedad hasta valores por debajo del 10%, se lleva a la extractora química para obtener el denominado “aceite de orujo de oliva crudo”. Este es un buen aceite para usarlo en freidurías, para guisar, cocinar. Se uso más común es para cocina y freiduría industrial.

Como resultante de la extracción química del aceite de orujo del alpeorujo se obtiene el “orujillo”. Este orujillo es un producto compuesto por una humedad muy baja, mínima cantidad de grasa, una pequeña cantidad de hueso y el resto es pulpa.

Es un producto con un alto poder calorífico, que es utilizado para procesos de combustión con los que se genera energía térmica y eléctrica. No suele ser utilizado para calefacción debido a su alto contenido en cenizas y cloro. Además de ser un combustible más sucio y oloroso.

Bioland Energy, para cerrar el ciclo de gestión, reciclado y eliminación del residuo, dispone de hornos de combustión para la generación de calor que aplica en los secaderos de biomasa, en los que utiliza como combustible el orujillo generado. Además, las “cenizas volantes” generadas por la combustión de este orujillo, son utilizadas como fertilizantes debido a su alto contenido en potasio, reduciendo prácticamente a “cero” los residuos generados en el proceso.

Como pueden ver, la orujera del Grupo Oleícola Jaén, Bioland Energy S.L., no solo gestiona y elimina un residuo convirtiéndolo en productos de uso doméstico e industrial. Sino que elimina toda posibilidad de contaminación medioambiental contribuyendo al ciclo “0” de generación de dióxido de carbono, utilizando biomasa como combustible y aprovechando todos los subproductos generados en las diferentes partes de su proceso productivo con fines energéticos y fitosanitarios.

pedro juan lara chaves bioland energy

Pedro Juan Lara Chaves

Responsable Planta Bioland Energy